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¿Cómo te vistes para una bat mitzvá en Nigeria? No es muy diferente que en Israel - ¡con un vestido de color rosa suave y esponjoso y una corona! Gadi Bentley, que fue el primer emisario de Shavei Israel a la comunidad judía Igbo de África, nos envió esta foto de la niña del bat mitzvá, Tuvia Bat Pennyel, rodeada de sus padres y hermanos mayores. Tuvia vive en la pequeña ciudad de Ogidi. Se estima que unos 3.000 Igbo se identifican como judíos y practican una forma moderna del judaísmo, con sinagogas (hay 26 en el país), rollos de la Torá, kashrut, el uso de tefilín (filacterias) y talit (chales de oración), y la circuncisión. Los judíos Igbo accedieron por primera vez a la atención del mundo occidental hace más de 500 años, cuando los misioneros portugueses navegaron a África Occidental. Enviaron a casa informes escritos sobre una tribu de africanos que guardaban el sábado judío y las leyes de kashrut. Aunque los misioneros se preocuparon de convertir a la mayoría de los Igbo al cristianismo, los judíos Igbo no olvidaron sus raíces y en las últimas décadas han comenzado a volver a conectarse con su herencia.
Enhorabuena a Sonia Manlun Lhungdim, inmigrante de Bnei Menashé a Israel que se graduó de la escuela de trabajo social. Sonia se une así a sus amigos, Itzjak y Esther Colney, que como ella también se graduaron en el Colegio Académico Safed en los últimos años. "Estamos muy orgullosos de Sonia por terminar su B. A. en Trabajo Social con la ayuda de Shavei Israel ", dijo Michael Freund, presidente de Shavei Israel. "Sonia planea dedicar su carrera a ayudar a otros - otra señal de cómo Bnei Menashé hacen a Israel mejor y más fuerte. ¡Mazal tov, Sonia!". Sonia llegó a Israel en 1998. Comenzó sus estudios hace cuatro años, tiempo durante el cual Shavei Israel pagó su matrícula y le proporcionó una beca mensual y tutoría para que pudiera concentrarse en sus estudios. Sonia también se casó, mientras estaba en la escuela y Shavei Israel ha estado ayudando a su marido Shalom con la formación profesional, incluida la preparación para tomar los exámenes psicométricos, la versión israelí de las pruebas de SAT en los Estados Unidos, los cuales son desconocidos en la India rural. Sonia y Shalom tienen dos hijos pequeños. Durante los años de su graduación, los Manlun vivían en la cercana ciudad de Maalot, donde hay una comunidad de Bnei Menashé desde hace tiempo. Ahora que Sonia ha completado el programa, la familia Manlun se ha trasladado a Kiryat Arba, en las afueras de Jerusalén, donde está estudiando opciones para servir a la comunidad local de Bnei Menashé. La “mejor amiga” de Sonia en la universidad, Esther Colney, también se trasladó a Kiryat Arba después de la graduación. Hoy Esther tiene una carga de trabajo de unos 50 adolescentes, incluyendo (aunque no exclusivamente) algunos jóvenes Bnei Menashé. A pesar de que tanto Sonia como Esther emigraron de la India, no hablan el mismo idioma - Esther es de Mizoram, donde Mizo es la lengua nativa, mientras que Sonia es de Manipur, que utiliza el Kuki - por lo que utilizan el lenguaje común de sus antepasados, el hebreo, para comunicar entre ellas. ¡Hablemos de un éxito en el ulpán! El hermano de Esther, Itsjak, vive en Migdal Haemek donde trabaja para el municipio como trabajador social a tiempo completo en el manejo de casos de Bnei Menashé.
Todo comenzó en 1982, cuando Yael y la madre de Elisheva Franco ayudaron a abrir una nueva escuela secundaria en El Salvador. La llamaron "Jerusalén." La madre de las hermanas Franco no sabía nada acerca de la tradición judía y la escuela era "una escuela laica normal", explica Yael Franco. Diez años más tarde, Yael y la madre de Elisheva llegaron a Israel con una beca de la Embajada de Israel para estudiar educación en Haifa. Una vez más, no hubo una relación abierta con el judaísmo. "Ella sentía una conexión con Israel, pero que no sabía por qué", continúa Yael. Hoy en día, toda la familia Franco practica el judaísmo tradicional. El hermano mayor, Eliyahu, fundó la sinagoga Beit Israel en San Salvador, capital del país, y toda la familia Franco se convirtió en sus miembros fundadores. Yael y Elisheva ahora han dado el siguiente paso: después de su conversión formal al judaísmo, el año pasado, ambas han realizado aliá. Cuando preguntamos a Yael a qué atribuye ella los impresionantes cambios en su vida y las vidas de su familia, dice simplemente: "Me siento como si D’ios guiara nuestra familia, sin que nos demos cuenta. Poco a poco empezamos a hacer las cosas. Primero fue el nombre de la escuela, entonces nuestra madre vino a Israel. Hemos mantenido el Shabat antes incluso de que haya una conexión judía". Esa es la manera en que ocurren las cosas por lo general con los Bnei Anusim de España, Portugal y América Latina, cuando patrimonios judíos escondidos brotan en los lugares más inesperados - como una premonición de forma espontánea al llamar “Jerusalén” a una escuela en el corazón de la América Central, a más de 12 mil kilómetros de la capital histórica del pueblo judío. Los Bnei Anusim son descendientes de judíos que fueron forzados a esconderse u obligados a convertirse al catolicismo hace 500 años. Muchos escaparon de Europa hacia el nuevo mundo en las naves de los grandes exploradores, estableciéndose en El Salvador, Colombia y Chile. Pero la Inquisición les siguió y estos judíos, al igual que sus hermanos que quedaron en el viejo país, pasaron a la clandestinidad. Shavei Israel se reunió recientemente con cuatro mujeres jóvenes de El Salvador que están ahora en Israel en las diversas etapas del proceso de conversión y aliá, estudiando en Midrashot (seminarios) y ulpanim de hebreo en el área de Jerusalén (una quinta mujer, Aliza, no estaba disponible para una entrevista). Rajel, de 27 años, estudió comunicación en El Salvador y espera continuar en ese campo en Israel - tal vez incluso convertirse en periodista. "Sé inglés y español, lo que me abre muchas oportunidades", dice ella. "Ahora estoy estudiando hebreo".