Perfil de Bnei anusim: Luis, Claudia y Bárbara Morao de Belmonte, Portugal

Perfil de Bnei anusim: Luis, Claudia y Bárbara Morao de Belmonte, Portugal

Luis y Claudia se casaron bajó la jupa luego de su retorno al judaísmo

Luis y Claudia se casaron bajó la jupa luego de su retorno al judaísmo

Luis (Uziel) Morao descubrió sus raíces judías en Portugal a una edad muy temprana… literalmente: su familia formalmente comenzó a practicar el judaísmo después de que fuera circuncidado, aunque para Luis no fue a los 8 días, como es tradicional en el judaísmo, sino a la edad de 10 años. A partir de ese punto en adelante, sin embargo, “mi vida adolescente era muy intensa, ya que me criaron en un entorno puramente judío en la ciudad de Belmonte”, dice Luis.

Hace más de quinientos años, la localidad portuguesa central de Belmonte, en la actualidad dos horas en coche al norte de la capital de Lisboa, tenía una próspera comunidad judía – hasta que sus miembros se vieron obligados a convertirse al catolicismo en 1497 y la Inquisición los obligó a esconderse.

Pero los anusim – los judíos ocultos – de Belmonte eran escrupulosos en cuanto a sus prácticas clandestinas. De acuerdo con Leah Jaya Bisquert Bertomeu, quien visitó la comunidad en 2013, “nunca dejaban de celebrar Yom Kipur, el ayuno de Ester (antes de Purim) y la Pascua. Sin embargo, sólo se conocían las fechas de las festividades en referencia a la plenitud de la luna. El Rabino de Efrat, Shlomo Riskin, que visitó Belmonte en 2011, añade que, “desde hace 500 años, sus descendientes se casaron entre sí, manteniendo el judaísmo en secreto”.

Bárbara, la hija de Luis y Claudia

Bárbara, la hija de Luis y Claudia

En 1976, cuando la Inquisición ya era sólo un recuerdo doloroso, pero distante, se restableció la comunidad judía de Belmonte. El padre de Luis Morao, Antonio, fue uno de los líderes de ese cambio. Antonio era un “vendedor ambulante”, dice su hijo Luis, “pero cuando retornó a la ciudad, reunió a todos los judíos de Belmonte por primera vez con la idea de crear una fuerte comunidad judía, así como para construir una nueva sinagoga en el pueblo”.

Se necesitarían otros 25 años para que la sinagoga se inaugure y, mientras tanto, la comunidad disminuiría de 180 personas a finales de 1970 a poco más de 100 en la actualidad. Los Bnei Anusim que se quedaron en Belmonte, están bien atendidos, debido a que el pueblo se convirtió en la base de operaciones del emisario de Shavei Israel a Portugal, el Rabino Elisha Salas.

Luis Morao tiene 39 años de edad y ha permanecido en Belmonte, donde trabaja como agente de bienes raíces. Su esposa Claudia (Rivka) también creció en Belmonte. La pareja tiene una hija de 16 años de edad, Bárbara (Naomí).

A diferencia de otros Bnei Anusim, Luis dice que desde su Brit Milá (circuncisión) a los 10 años, su familia siempre ha “guardado el sábado, los diez mandamientos, y todos los demás preceptos. Nunca tuvimos que buscar nuestras raíces, ya que siempre estaban presentes, aquí en la comunidad judía de Belmonte”.

Luis es un apasionado de su judaísmo. “Mi conexión con el judaísmo y con Israel va a durar para siempre”, dice. Él ha visitado el estado judío anteriormente y espera con ansiedad el día en que tendrá el privilegio de hacer aliá “¡con mi mujer, mi hija y mis nietos!”. Cuando lo haga, tendrá familia que vendrá a darle la bienvenida, “algunos de mis primos de Belmonte ya viven en Israel.”

La esposa de Luis, Claudia, no creció en un ambiente judío y sólo comenzó a practicarlo a los 21 años, cuando se casó con Luis. “Hoy cumplo con todas las tradiciones y costumbres judías”, dice ella. La hija de Luis, Barbara fue más afortunada. “Mi relación con el judaísmo siempre ha estado presente, gracias a mis padres y mis abuelos”, dice ella. Espera poder desarrollar su conocimiento del judaísmo “a lo largo de mi vida, mis padres siempre me enseñaron a seguir mi corazón”.

Luis y Claudia participan en la mayoría de las clases y seminarios organizados por el rabino Salas en Belmonte. Lo mismo ocurre con su hija. “He aprendido mucho del Rabino Salas, mucho más que religión. Aprendí a ser una mejor persona”, dice ella. Cuando se trata de hebreo, Barbara se considera autodidacta. “No estudié formalmente, pero tengo los conceptos básicos a través de escuchar música y ver películas en hebreo. Incluso puedo leer el Sidur (libro de oraciones) en hebreo”.

Luis visita el Kotel

Luis visita el Kotel

Luis dice que su travesía judía no hubiese sido posible si no fuese por la ayuda de Shavei Israel. “Me acompañaron a lo largo de este camino; sin Shavei Israel, no habría sido posible retornar formalmente a mi pueblo”.

Barbara lo dice más simplemente: “¡No tengo otras palabras más que gracias!”

Tenemos fotos de la visita de la familia Morao a Jerusalén en nuestra página de Flickr.

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Tzivia Kusminsky
Tzivia Kusminsky
tzivia@shavei.org