Una agradable jóven china conoce al amor de su vida en un Kibutz

Una agradable jóven china conoce al amor de su vida en un Kibutz

Fue un caso típico en el que el Oriente se encuentra con el Occidente, un jueves en el Medio Oriente, cuando Shoshana Rebeca Li, descendiente de la comunidad judía de Kaifeng, China, contrajo matrimonio con Ami Emmanuel, un nuevo inmigrante de Florida, en la Gran Sinagoga de Jerusalem.

“Para mi, el tener una ceremonia nupcial religiosa en Israel, es un sueño hecho realidad. Realemente estoy muy emocionada”, dice Li de 29 años antes de la ceremonia.

Emanuel, 25, dice que nunca hubiese pensado que se casaría con una mujer asiática hasta que conoció a Li en el ulpán de hebreo del Kibutz Sdé Eliahu, en el mes de mayo.

“Oí acerca de la antigua comunidad judía de China, y a mi me encantan las mujeres asiáticas, pero creía que no era algo real. Incluso, creía que aunque concoiera a una mujer judía china, el rabinato nunca lo aprobaría”, dijo.

Li realizó aliá hace dos años y medio, y recientemente ha completado su conversión al judaísmo en el Gran Rabinato.

“He venido a Israel porque soy judía”, le dijo al periodista del Jerusalem Post el jueves, mientras que se preparaba para el casamiento. “Fui criada sabiendo que soy judía e hice aliá debido a nuestra tradición”.

El novio, emigró de Florida hace dos años, después de haber estudiado cine.

Los judíos se establecieron en Kaifeng hace más de mil años, cuando esta era una importante parada en el Camino de la Seda desde China hasta el Mar Mediterraneo. La comunidad floreció, y contaba con 5000 miembros durante la edad media. Pero el último Rabino murió en la primer mitad del siglo XIX, y la asimilación y los matrimonios mixtos llevaron a un eventual colapso de la comunidad. Hoy día, alrededor de 700 descendientes de judíos viven en Kaifeng y muchos de ellos intentan reclamar su identidad judía.

“Cuando comencé a estudiar hebreo en el ulpán vi a Shoshana y pensé que era bonito que gente de China venga a estudiar el idioma. Nunca creí que era judía,” dice Emanuel. “Al rato de conconcerla le pregunté si le gustaría que pasemos más tiempo juntos y dijo que podríamos intentarlo.”

Más de 150 amigos y familiares, incluyendo algunos de la comunidad de Kaifeng, asistieron al casamiento, el cual fue organizado por Michael Freund, presidente y fundador de Shavei Israel, una organización ubicada en Jerusalem la cual ayuda a “los judíos perdidos” a retornar a su pueblo.

“Este casamiento representa el comienzo del proceso de retorno de los remanentes de la comunidad de Kaifeng al pueblo judío y al estado de Israel,” dice Freund. “No puedo pensar en un mejor ejemplo de kibutz galuiot – reunión de las diásporas.”

A pesar de que tan solo el padre de Emanuel fue el único de los padres presente en la ceremonia nupcial, ellos se encontraban contentos. “No he conocido a mi suegro – y suegra – aún, pero si Dios quiere nos conoceremos en el futuro”, dijo Emmanuel.

Los recién casados planean vivir en el Kibutz Ketura en la Aravá.

“No hay nadie en el mundo que se encuentre tan feliz como yo. Creí que sería imposible casarme con una mujer judía de la China. Sin embargo, pareciera ser que suceden milagros, y este es el mayor milagro que me ha sucedido en la vida,” dijo el novio.

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Shavei Israel
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