LA ALEGRÍA DE SER JUDÍO

LA ALEGRÍA DE SER JUDÍO

En Shavei Israel tenemos la gran oportunidad de conocer gente excepcional y hoy les queremos compartir la historia de la Familia Mizrahi.

Liliana y Avi Mizrahi, ambos de 45 años de edad, ella de nacionalidad colombiana, y el de nacionalidad Israelí, se conocieron hace 20 años en la cd. de Bogotá, Colombia.

Mantuvieron una gran amistad desde entonces y 7 años después se casaron por el registro civil, en el año 2006 se mudaron a Tel Aviv, Israel.

En 2008 tuvieron a su primer hijo, que presento problemas en su desarrollo y a los 3 años de edad fue diagnosticado con el síndrome de autismo (TEA). Un conjunto de trastornos del desarrollo, con síntomas que pueden ser de leves a graves, y que afectan de manera general la capacidad de comunicación y habilidades sociales.

En 2016 a los 8 años presento una regresión en sus habilidades intelectuales y motoras y olvido lo que había aprendido hasta entonces, como hablar, leer, escribir y resolver sencillos problemas matemáticos entre otras cosas. Debido a esta regresión tomo 5 diferentes tratamientos médicos los cuales le causaban efectos secundarios, hasta hace un año encontraron una medicina que lo ha ayudado parcialmente y el niño hoy se esfuerza por recuperar el habla.

Debido a esto, Avi y Liliana siguen buscando la manera de ayudar a su querido hijo con algún tipo de terapia o medicina que lo pueda regresar a estar como estuvo algún día.

“Nuestro hijo es un niño muy dulce y tierno, al que le encantan los abrazos y escuchar cuan amado es. Para nosotros él y nuestros otros dos hijos son un regalo del Eterno, nuestra razón de ser y luchar en este mundo para que tengan una vida feliz”

La segunda hija de 8 años de edad se encuentra en un colegio donde le brindan atención especial, la ayudan con sus tareas y en su desarrollo social, dado que sus padres se encuentran ocupados la mayor parte del tiempo cuidando de sus hermanos y no pueden darle suficiente atención.

El hijo menor de solo 6 años, y también fue diagnosticado con el síndrome de autismo, asiste a un colegio especial, donde hay aulas especiales para niños con autismo donde le brindan terapias que necesita.

En 2011 Liliana y Avi se acercaron a  Shavei Israel para iniciar su proceso de conversión, poco tiempo después Liliana dio a luz a su hija, ahora tenía dos hijos y tuvo que interrumpir sus estudios para poder cuidarlos. Sin embargo no perdieron nunca la esperanza y la familia continuó practicando el judaísmo en casa.

En 2018 Liliana y Avi retomaron el proceso, con la ayuda de un familiar que les colaboro para cuidar a sus hijos, mientras ellos asistían a las clases de Majon Miriam, Instituto de conversión de Shavei Israel. Esto los motivo mucho a seguir llevando cada vez con más alegria el hogar judío que siempre desearon.

Cuando Liliana y Avi tuvieron su primera entrevista con el Dayan (Juez) para solicitar iniciar el proceso de conversión, durante la entrevista fue expuesta la situación familiar y el juez explicó que para aprobar el proceso de conversión era necesario que los hijos recibieran una educación judía tanto en la casa como en el colegio, debido a que los niños asisten a colegios especiales y estos no imparten una educación religiosa, no era una garantía que este caso fuera aprobado.

Sorpresivamente el juez contó que él se dedica a dar conferencias a padres que han perdido a sus hijos durante el servicio militar, fue una entrevista muy conmovedora porque alentó a Liliana y le dijo que en su opinión, ella es una heroína ya que dedica su vida a cuidar de otros y hace todos los esfuerzos por tener un hogar judío. Al final los esfuerzos de la familia fueron valorados y realizaron su conversión.

Foto de la tevila:

Liliana y Avi comentaron: Queremos manifestar nuestro profundo agradecimiento al creador por acompañarnos en nuestras vidas y presentarnos a las personas indicadas en los momentos indicados, sonrieron.

Tanto los rabinos de Shavei Israel, así como los rabinos del Rabinato principal, fueron comprensivos y  nos ayudaron en el proceso, que tomando en cuenta las condiciones especiales y la complejidad de nuestro caso pensamos que no lo lograríamos. Después de terminar el proceso y ver la calidad humana de los rabinos, estamos convencidos que no debemos tener miedo de los desafíos que nos presenta la vida, estos vienen para fortalecernos en Fe y eventualmente revelarnos los milagros de Hashem.

Liliana agrego, después de terminar mi proceso de conversión me sentí abrazada por mi comunidad y una integrante más del pueblo judío que me recibió con mucha calidez.

Es una alegría tan grande que no se puede describir con palabras, este logro es un logro de cada integrante de mi familia y es el regalo más grande que pude haber recibido en mi vida, sinceramente. Sabemos que esto es solo el comienzo y nosotros seguimos estudiando y cumplimos con lo que aprendimos hasta ahora. Deseamos que todo el pueblo judío se reúna en Israel.

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Chaya Castillo
Chaya Castillo
chaya@shavei.org