Krzysztof Sadowski – Abrazando orgullosamente sus largamente ocultas raíces judías

Krzysztof Sadowski – Abrazando orgullosamente sus largamente ocultas raíces judías

 

Krzysztof (Christopher) Sadowski

Krzysztof Sadowski no se sorprendió, cuando su abuela le reveló a su familia que eran judíos, tres meses antes de fallecer. En cambio, “estaba muy orgulloso”, dice, “porque sé que pertenezco a una nación con más de 4000 años de historia y con una muy profunda cultura”.

La historia de Sadowski, es el emblema de la revitalización de la vida judía en Polonia. A medida que la generación que sobrevivió la Segunda Guerra Mundial y el holocausto fallece, más y más personas comparten sus tan escondidas raíces con sus descendientes antes de morir.

En el caso de Sadowski, su bisabuela se convirtió al catolicismo, pero “nunca olvidó quién es”, dice. A pesar de que transmitió la historia de la herencia judía a la abuela de Sadowski, está última guardó el secreto (“era la era del comunismo en Polonia”, explica Sadowski, “y las personas tenían miedo de hablar de lo que sucedió antes de la guerra”). Irónicamente, la abuela de Sadowski le dijo la verdad a su familia durante la cena de navidad.

Sadowski es joven – está terminando la secundaria. Vive con sus padres en un  pequeño pueblo llamado Opole, cerca del una vez próspero centro judío en Breslau, y a tres horas de tren de Cracovia. Sadowski aprovecha cada oportunidad que tiene para visitar la gran ciudad, donde se ha convertido en asiduo de la escena judía de allí, comiendo en el Centro Judío Comunitario, aprendiendo canciones de Shabat y participando de charlas del emisario de Shavei Israel, el Rabino Boaz Pash. Los viajes frecuentes de Sadowski, se han hecho más fáciles debido a que su padre “trabaja hace bastante en la línea ferroviaria, así que conseguimos pasajes más baratos”, dice con una sonrisa.

Desde que descubrió sus raíces, Sadowski participó en dos seminarios de Shavei Israel en Polonia y espera con ganas su primera visita a Israel, este verano, como parte del viaje que Shavei Israel patrocina para los Judíos Escondidos de Polonia. “Estoy un poco nervioso sobre el clima cálido”, bromea. “Pero estoy muy emocionado por ver los lugares que son tan importantes para el pueblo judío”.

De hecho, la relación de Sadowski con Israel, se ha convertido en central para su identidad judía. En el colegio, generalmente le piden que reporte la situación real de Israel. Ha brindado presentaciones a sus compañeros de clase sobre la cultura y la sociedad israelí, el conflicto árabe-israelí, y la innovación israelí tales como las tecnologías pioneras de riego que son desarrolladas aquí.

Sadowski es un consumidor voraz de los medios de comunicación, buscando en internet las últimas noticias sobre el medio oriente. Lee todos los libros que puede sobre temas judaicos, de los cuales hay cada vez mayor cantidad en las librerías públicas polacas y en los negocios. Esta apertura es un fenómeno relativamente nuevo. En el pasado, los medio de comunicación gubernamentales “mentían sobre los judíos e Israel”, explica. “Pero ahora tenemos más contacto y medios más abiertos. Incluso podemos escuchar música judía e ir a conciertos judíos”.

Una vez que Sadowski descubrió que era judío, nunca lo ocultó de sus amigos del colegio. Quizás lo más significativo es que arregló para que el sheliaj de Shavei Israel de entonces, el Rabino Itzjak Rapoport, venga a su clase y de una charla de judaísmo.

Descubrir que es judío no fue una sorpresa para Sadowski, por otra razón: Polonia es un crisol de culturas, explica: “debido a todas las guerras que hubo, con Rusia, con Alemania y con Austria, las personas no tienen solo sangre polaca. No es como Suecia que puedes ver a un hombre alto, rubio y con ojos claros y decir que parece sueco. Aquí, no puedes decir que dos polacos son parecidos”.

Los años de gobierno comunista, llevaron a que los polacos no expresen abiertamente su afiliación religiosa, de ningún tipo. Como resultado, anunciar al público polaco que uno es de una religión diferente, es aceptado con más ecuanimidad de lo que uno podría creer.

Sadowski aprendió a leer hebreo en fonética con el sidur (el libro de rezo judío). El está particularmente interesado en la “coreografía” de la plegaria – “cuando pararse, cuando reverenciarse, cuando hablar bajo; es algo muy profundo”, dice – y en la ley judía. “Fue muy importante para mí asegurarme que soy judío de acuerdo a la halajá”, dice.

Pero más que nada, Sadowski adora cantar. “Siempre estoy cantando”, dice ¡y admite que a veces sus amigos le dicen que se calle! Sus canciones favoritas son las zemirot de Shabat que ha aprendido en Cracovia. Internet, nuevamente, ha tenido un gran rol: le permite fácilmente ver ambas cosas, las palabras y las melodías, cuando se encuentra en la casa de sus padres.

“Las cosas que más me gustan pueden describirse como una pirámide”, dice. “Ser judío, cantar y Cracovia”, a la última, trata de visitar cada Shabat que puede. De hecho, espera mudarse a Cracovia después de su graduación del colegio.

Cuando lo haga, la comunidad de Cracovia, sin duda le extenderá una cálida bienvenida a este líder judío en ciernes.

 

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Tzivia Kusminsky
Tzivia Kusminsky
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