Sonia Lhungdim

Sonia Lhungdim

¡Shalom!

Me llamo Sonia. Llegué a Israel el 10 de agosto de 1999 con mi familia, directamente a Kiriat Arba. Mi hermana mayor vivía allí desde su aliá en 1993, se casó en Israel, formó una familia y es muy feliz con su marido y sus tres hijos. Vivimos con ella durante medio año.

Mientras tanto, estudiábamos hebreo en el centro comunitario de Kiriat Arba. Después de cuatro meses entré a la ulpaná (escuela secundaria religiosa para mujeres) de Kiriat Arba, al octavo curso. Nunca podré olvidar ese año, por las dificultades con el hebreo: siempre estaba callada, no hablaba y no escribía…

A partir del noveno curso empecé a comprender más y terminé el último curso en 2003.

En 2004 trabajé cuatro meses en una guardería infantil en Gush Etzion. Luego, comenzé el Sherut Leumí (servicio nacional civil) en un jardín de infantes cerca de mi casa. Me gustaba trabajar allí debido a que adquirí mucha experiencia e iniciativas. ¡Nuestro equipo era increíble! ¡No hay otros trabajos tan gratos como ése! ¡La realidad es que fue un año bueno!

 

Al cabo de un año, Shavei Israel abrió varios cursos para ayudarnos a progresar en el campo laboral, y me inscribí en un curo de cosmetología en la Escuela “Noya”. Ésa era una vida completamente diferente; tuve muchas ventajas por haberme inscripto en ese curso: aprendí mucho más de lo que esperaba, adquirí confianza en mí misma y entendí mucho mejor la vida, es decir, cómo llevarla adelante. Como digo siempre, “todo nos enseña algo en la vida” y ciertamente todo lo que sucede es para bien.

Cuando terminé el curso de cosmetología oí que en Shavei Israel buscaban instructores para nuevos olim de la India. Entonces, ¿por qué no devolver algo a una organización que me ayudó tanto?

Con todo el equipo y los nuevos olim estamos construyendo un mundo nuestro. En Pardés Janá compartimos todo el día, reímos y disfrutamos juntos, no conocemos el dolor ni las lágrimas; sólo vemos sonrisas. Aquí, en Pardés Janá, vivimos como una gran familia. Todo se hace en conjunto,

¡Tenemos un equipo maravilloso! Nuestro trabajo es difícil, pero lo hacemos con amor y voluntad de cumplir con los preceptos; por eso puedo decir absolutamente que Midrashiat Noam me gusta no sólo por el lugar, sino por la gente que vive aquí. Si sigo escribiendo… no sé adónde puedo llegar. Descubrí que la vida tiene mucho sentido, y que es muy bueno vivir en este mundo. Otra vez… ¡todo lo que ocurre es para bien! Éste no es el final de la historia, porque siempre hay un mañana.

Cordialmente,

Sonia Lahongadim

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Tzivia Kusminsky
Tzivia Kusminsky
tzivia@shavei.org