Tatiana Resnikov

Tatiana Resnikov

Entrevistamos a Tatiana Reznikov, que vive con su familia en Siansk, una ciudad cerca de Zima:

-Quisiera que me contaras tu historia, tu vida y la de tu familia en este lugar, y si sabes de dónde llegaron.

Tatiana dice que su abuela le había contado que en 1860 los enviaron desde una aldea en Rusia central, junto a Voronezh. Los apellidos de los sobotniks eran: Froligama, Maslava y Saselnikov. Algunos vivían en la zona llamada Zima Vieja, y otros en esta región, llamada Palvina.

El apellido de su abuelo era Masalov, y vivía en una zainka llamada Maslevoy; eso significa que allí vivían sólo sobotniks, pues todos tenían el mismo apellido: Maslov. Su bisabuelo paterno se llamaba Abraham Maslov.

Su abuela, que se llamaba Helena Maslov, se casó con Abraham Froligom, que también es un apellido sobotnik. El hermano mayor de su abuela se llamaba Israel, el hermano menor era Boris y las hermanas se llamaban Sara e Izdakia. El abuelo, sus hermanos y sus hijos eran campesinos que vivían en la zainka Maslov.

Tatiana cuenta que su abuela salió de Zima y estudió medicina en Irkutsk. En aquellos tiempos era muy raro que una joven del campo lograra ingresar a la Facultad de Medicina y terminar sus estudios.

 

I asked her regarding the future. How does she view the prospects of working with the Subbotniks in Zima?

“As far as the future is concerned,” she answers, “The primarily important thing to do is establishing a Jewish community, a community of Subbotniks.” Tatiana says that because the Agency’s administrator made Aliya and Shavei Israel’s emissary is returning there, there is a fear of what the future holds. She says that it will be very difficult for the local Subbotniks if they do not establish a community. They will remain alone again, each one by himself. So, it is very important that there be some kind of strong kernel of a community around which the local Subbotniks can congregate.

Secondly, she says, she very much wants to continue learning Hebrew, but if a Hebrew teacher is not present, it will be most difficult to continue learning. She relates that she already owns a Hebrew dictionary for several years now. It really isn’t enough for learning Hebrew, writing sentences in order to advance. Because, “Again, without a teacher you aren’t sure that you are reading or constructing the sentence correctly.”

Tatiana adds a third item. She feels that lessons on tradition must continue. She says that she already habitually reads the Bible, but without discussions, without a teacher, it isn’t the same as sitting down and learning. She relates that there is a lack here of Hebrew literature, books on tradition and on the Bible.

Another question that I asked her, “How do you view the future for your family? Does she see it here in Zima or elsewhere?” I also asked what she thought about other Subbotniks, “What do they think about their future? Where do they see themselves? That is, if there were a possibility for them to make Aliya to the Land of Israel, would they want to? Who and how many would do so?” I also asked if in her opinion, if the Subbotniks feel that they have a connection with the Jewish people, with the State of Israel.

Un tío de Tatiana llamado David vive ahora en la ciudad de Kongerov, también en Siberia.

Tatiana cuenta que algunos de sus familiares vivían en la zainka de Pokrovka, en donde también había cementerios de sobotniks, cementerios judíos. Vivían en Pokrovka y eran enterrados en un cementerio judío.

Tatiana dice que cuando su madre terminó los estudios de medicina, obtuvo trabajo en Zima y las dos pasaron a vivir allí.

Tatiana agrega que recuerda, desde que era muy pequeña, su abuela le enseñaba a cuidar el shabat. Su abuela le había enseñado que en Shabat está prohibido trabajar y que tampoco se va a la escuela. Su abuela solía decirle: “No prestes atención a quien te diga que D’s no existe, porque sí existe”. Además de eso, siempre le decía que D’s nos ayuda, nos ayudó y nos ayudará en el futuro.

Le pregunté cómo encontró a los sobotniks en Zima, a pesar de haber nacido aquí, si su madre murió hace tiempo y ella no tenía relación con ningún sobotnik.

Tatiana respondió que siempre buscó algo, y que poco a poco fue conociendo gente y encontrando a los sobotniks. Conoció a una mujer sobotnik que es ciudadana israelí, y que pasa la mayor parte del tiempo en Israel con su familia, hijos y nietos, pero que a veces viaja a Siansk por un mes o dos; y así la conoció. Las dos están en contacto, y así recibe Tatiana información sobre Israel y los judíos del mundo. A través de esa mujer llamada Ema conoció a Nastia, la coordinadora de la Agencia Judía en Brisk.

Nastia viajaba de vez en cuando a Siansk y hablaba con los sobotniks sobre Israel, les repartía folletos de la Agencia Judía, etc. Después de eso, Tatiana conoció la oficina de la Agencia Judía en Irkutsk y la visitó varias veces. Los emisarios de la Agencia Judía fueron varias veces de Moscú a Zima y a Siansk, y Tatiana participó en encuentros con ellos.

Tatiana comenta que siempre quiso hacer aliá a Israel y que después de conocer gente y visitar las oficinas de la Agencia Judía, sintió que nacía en su corazón la esperanza de que algo cambiara en su vida, y que pudiera concretar la aliá con su familia. También esperaba que en poco tiempo hubiera en Zima o en Siansk una comunidad de sobotniks judíos, para que pudieran vivir una vida auténticamente comunitaria.

Agrega que han empezado a estudiar hebreo, el idioma de los judíos, y que es maravilloso, porque ya se siente un poco en Israel.

 

Le pregunté si la gente que toma parte en el programa para enviar emisarios a Siansk, en el que también nosotros participamos, se interesa por saber cómo ve el proyecto la gente que vive aquí, si es bueno, qué defectos tiene, qué cosas hay que cambiar o agregar, si es interesante, si en verdad les aporta algo, si responde a los interrogantes y/o pedidos de los sobotniks del lugar.

Tatiana me respondió que ella valora mucho los cursos dictados en Zima y dice que son maravillosos, excelentes y muy útiles. Se refiere tanto a las clases de hebreo como de tradición. Tanto ella como su hija Halina asisten a todas las clases de tradición y de hebreo, y disfrutan mucho.

 

También dice que nunca imaginó que podría empezar a leer en hebreo tan rápidamente, después de algunas lecciones. Antes pensaba que eso era imposible para quien no había nacido en Israel o no había hablado hebreo desde la cuna. Agregó que además de las clases que impartimos en el aula, ella y su hija se sientan todas las noches en su casa a hablar en hebreo, y tratan de mantener conversaciones sencillas.

También señala que las clases están planificadas de manera profesional, es decir, que logran aprender mucho, y que no son aburridas sino muy interesantes e instructivas.

Tatiana dice que su nieto Leib (en hebreo, Arié) recibió un alfabeto hebreo como regalo de la coordinadora de la Agencia Judía. A veces se sienta a aprender palabras en hebreo, le cuenta a su madre y a su abuela y les plantea preguntas. Ahora ella ya puede leerle algunas cosas en hebreo, explicarle y enseñarle, y se siente muy bien con el aprendizaje.

Dice que, en su opinión, las clases y los encuentros que organizamos en Zima estaban muy bien planificados y fueron muy provechosos, porque siempre enseñábamos hebreo al principio, cuando la gente todavía tenía una capacidad relativamente buena de aprender, y en la segunda parte hablábamos de la tradición y les enseñábamos a celebrar las festividades y a cuidar el shabat, y también les enseñábamos sobre los personajes más destacados de la tradición y la historia judía.

Tatiana recalca que las clases de tradición le han ayudado mucho, y que espera que también ayuden a otras personas, porque hoy en día los sobotniks de Zima no saben casi nada de tradición judía.

Agrega que tenían un conocimiento básico de la tradición, y que ahora han aprendido mucho más, en profundidad; ahora siente que entiende más, que está más cerca de la tradición judía y que ésta le resulta más acequible.

 

Tatiana dice que lo que más le ha impresionado es el shabat que pasamos juntos. Explica que así sentimos que existimos realmente, que tenemos algún principio de comunidad, porque de otra manera cada uno estaría en su casa y se sentiría solo, sin familiares ni otras personas de su misma comunidad.

Agrega que los sobotniks tienen grandes dificultades para encontrarse mutuamente, porque están muy dispersos y no saben bien quién es sobotnik y quién no lo es; pero así están todos juntos en shabat y cada uno aporta lo que puede; finalmente todos celebran y se sienten felices, todos sienten que hay gente que los necesita. Dijo que ésa fue la primera vez que preparó un shabat, y que le gustó mucho.

 

Tatiana dice que hace tiempo que sabía que la tradición judía no era sencilla, es decir, que requiere muchos conocimientos y destrezas. Antes, cuando trataban de hacer algo tenían miedo de no hacerlo de la manera correcta, y por eso a veces no hacían nada. Pero ahora que lo respetan, y que en la comunidad hay un emisario que sabe celebrar el shabat y las festividades, se sienten más abiertos, sienten que siempre hay alguien a quien plantear preguntas, y que él puede enseñarles cómo realizar las cosas de forma correcta.

Tatiana dice que piensa que el trabajo realizado en Zima fue muy exitoso y útil, y que ha despertado a los sobotniks del lugar.

 

Le pregunté sobre el futuro, y cómo ve las perspectivas del trabajo con los sobotniks en Zima.

Con respecto al futuro dice que, en primer lugar, es muy importante crear una comunidad judía de sobotniks. Agrega que como la coordinadora de la Agencia Judía en Brisk concretó su aliá, y también el emisario de Shavei Israel vuelve a Israel, temen por lo que pasará en el futuro. Dice que para los sobotniks del lugar todo será muy difícil si no se crea una comunidad, porque volverán a quedar solos, y es muy necesario que haya algún núcleo comunitario fuerte alrededor del cual puedan congregarse los sobotniks de la región.

Otro tema que menciona es que le gustaría seguir estudiando hebreo, pero agrega que será muy difícil proseguir los estudios sin una maestra de hebreo. Dice que hace varios años que tiene un diccionario hebreo, pero que todos saben que sólo con el diccionario no basta para aprender hebreo, escribir, progresar, porque cuando no hay maestros uno no está seguro de leer correctamente o de construir las frases de la manera adecuada.

Tatiana agrega que siente que debería seguir estudiando tradición. Explica que se acostumbró a leer la Biblia, pero sin análisis, sin maestro, es decir que no es lo mismo ahora sentarse a estudiar. Añade que todavía falta en la ciudad literatura hebrea, libros de tradición y textos sobre la Biblia.

Otra pregunta que le planteé fue cómo veía el futuro de su familia, en Zima o en otro lugar; también le pregunté si conocía otros sobotniks, qué pensaban de su futuro, y dónde se veían, es decir: si existiera la posibilidad de concretar la aliá a Israel, quiénes y cuántos querrían hacerlo. También le pregunté si los sobotniks sienten lazos con Israel, con el Estado de Israel.

Tatiana dijo que ella y su familia quieren concretar la aliá a Israel desde hace mucho tiempo, que siempre pensó que Israel era también la patria de los sobotniks y que ella quiere retornar allí. Agrega que estarían dispuestos a hacer aliá mañana mismo, y explica que su amor a Israel es algo que por lo visto recibió como una tradición de su madre. Aunque no recuerda bien qué le contaba su madre sobre Israel, dice que desde niña siempre pensó en Israel, cómo sería. También sentía que era judía y que quería hacer aliá a Israel.

También explica que cuando la actitud hacia los judíos no era buena, si alguien decía algo malo sobre los judíos, ella siempre contestaba “¡Yo soy judía!” sin sentir miedo de decirlo.

Tatiana dice que su alma ya está en Israel, y que si su abuela viviera se sentiría muy feliz al ver las actividades que se realizan en Zima, y los shabatot que festejan. También dijo que justamente mientras estábamos sentados a la mesa del shabat había recordado a su abuela.

Tatiana piensa que entre los sobotniks hay bastante gente interesada en la aliá, pero en su opinión el problema principal es que hay muchos sobotniks que no saben que hay algo que los necesita, algo que los busca. Simplemente permanecen en sus casas y no saben nada. Y también hay algunos que quieren hacer aliá, pero no saben que pueden hacerlo, ni saben cómo hacerlo.

Mucas gracias por la entrevista, Tatiana, y hasta pronto.

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Tzivia Kusminsky
Tzivia Kusminsky
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